Capitulo 2
A decir verdad.
El reloj que se encontraba en la pared producia un molesto sonido, un tic tac desafinado, perturbador, como si estuviera sincronizado con mi corazón y en el justo momento en que se detuviera yo tambien me detendria y dejaria de vivir. Esa noche, como todas las noches, la mayoria de las personas dormian, pero yo no.
Caminaba en mi habitación, un amplio lugar, si le quitas todo lo que no sirve. Creo que inclusive me llege a arrastrar en el suelo como un gusano, la ansiedad me estaba volviendo loco y producia una serie de efectos desagradables, como el no poder dormir, el cual, en esos momentos, era el menor de mis problemas.
A decir verdad, nisiquiera era mi habitación, creo que era la de mi hermana, dormia placida en la cama, tan tranquila que parecia estar muerta, no notaba que estaba ahi, hasta cierta forma era gracioso, pues, si le hechaba mi aliento a la cara, podia apostar a que no lo notaria.
Baje por algo de leche, el refrigerador estaba abierto por lo que saque un vaso, bebi un poco y lo cerre, aun me sorprendia ver a mi padre en el sofa, estaba dormido, dejo la television prendida y producia ese sonido, ese ruido que produce la tele cuando no esta en ningun canal. Busque el control, pero estaba desparramado en el suelo, debio de haberlo soltado cuando se quedo dormido, sin notar siquiera que el control estaba en su mano. Que torpe. Aun tiene leche en la boca y el vaso derramo un poco sobre su camisa.
A decir verdad, no era mi padre, ni era mi casa, era mi vecino, me habia permitido dormir esa noche en su casa, porque la mia tenia un serio problema de plagas, ratas por todos lados, nisiquiera supe como habian llegado ahi.
Le pregunte, si me permitiria quedarme por esa noche, el accedio amablemente, vecinos de toda una vida, es lo bueno cuando confias en las personas. Siempre lo considere un buen hombre.
Vivia con su hija de veinte años y con una bella esposa, la cual, en estos momentos se encontraba dormida en su habitación, boca abajo, con la sabana cubriendola por completo.
Su cuerpo era hermoso, creo que fantasie un par de veces con ella mientras los miraba juntos, pues, era un hombre soltero, no pueden culparme, cualquier mujer bella formaba parte de mi circulo de " y si fuera mia" en la cual, las imaginaba en una situacion en particular, donde terminaba en romance y sexo. Me parece que inclusive llega a crear fantasias con su hija.
A decir verdad, esa noche, su hija fue mia, con su ropa interior que no dejaba nada a la imaginacion, me invito a su cuarto, me beso y la embesti, como si se tratara de una puta, le quite las ropas y se lo hize sin ningun prejuicio. probé su carne, sus senos fueron todo un mangar.
Sin embargo al final, todo fue silencio, ella quedo dormida satisfecha y yo, en su habitación, la admire, dormida y tan suave, como si se fuera a romper. Camine hacia la cocina, para mi fortuna, sus padres dormian, su padre en el sillon y su madre en la cama.
Una buena noche, aunque, a decir verdad, no eran mis vecinos, nisiquiera los conocia, ni me conocian. Estuve caminando por la calle durante horas hasta que llege a su casa, él trabajaba en uno de esos cafes que estan tan de moda, su hija le ayudaba cuando salia de clases, su esposa se dedicaba a la casa. En su tiempo libre salia a caminar por la playa y a coser ropa vieja, para que pudiera ser usada de nuevo, eran buenas personas, muy buenas personas, y, a decir verdad, yo no era una buena persona.
A decir verdad, nisiquiera era su vecino. Esa noche toque la puerta y le pedi un par de monedas al señor, quien se nego a darme algo pues, eran las doce de la noche, nadie deberia abrir la puerta a un extraño a las doce de la noche, molesto, lo golpeeé y arrastre hasta el sillon, su esposa estaba dormida y su hija miraba la television en su cuarto por lo que nadie lo pudo escuchar, cuando saque mi navaja y se la encaje en el pecho una y otra y otra vez, trato de defenderse, tomo el control de la television para intentar golpearme, pero sus fuerzas se agotaron antes de que lo pudiera hacer y lo dejo caer.
A decir verdad, el ruido de la television desperto a su esposa mientras caminaba a su cuarto, estaba desnuda, que descaro, solo la sabana la cubria y me acerque para violarla, pero me tiro con una lampara mientras gritaba aterrada, estaba temblando, y su miedo solo me enfurecio mas, la golpee tantas veces como pudieron mis manos, hasta matarla.
Me limpie las manos con la sabana y camine hacia la cocina, pero el sonido de una melodia, en una de las habitaciones me hizo dirigirme hacia allá.
Cuando abri la puerta, se encontraba ella, tan hermosa, con su piel blanca y el cabello negro extendindo hasta la cadera. Solo la cubria su ropa interior, su rostro denotaba miedo y sorpresa, estaba tan aterrada que no pudo moverse.
A decir verdad, la despoje de sus ropas, sus gritos, sus suplicas no me detuvieron, las horas avanzaron y avanzaron, mientras sus gritos pasaban del terror al placer, ¿que mas podia hacer ella? ¿Seguir llorando? Al final sedio, dejo que su cuerpo fuera mio y guardo silencio, se quedo en su cama, callada, y yo, en su habitación, la admire, dormida y tan suave, como si se fuera a romper.
A decir verdad, apenas son las doce de la noche y mi mano golpea la puerta, un hombre de como unos cuarenta años me abre la puerta, me pregunta que si que deseo y yo sonrio, unas monedas para poder comer, le digo, pero el señor se niega, sonrio con mas fuerza, lo golpeo y cierro la puerta, mientras escucho el tic tac del reloj que hay en la sala, un tic tac desafinado, perturbador, como si estuviera sincronizado con mi corazón, tal asi, que sentia que si se detenia yo tambien me detendria y dejaria de vivir.
lunes, 7 de septiembre de 2009
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